Recuerdo de un adiós

Me había susurrado
entre interrogaciones,
si yo le quería.


Luego
viajamos en coche
mientras Xavier le acariciaba los labios,
entre medio unos vaqueros,
Antonio le comía la boca.
Yo no le quería.

Comentarios

Entradas populares de este blog

dime si has pensado en algún momento abandonar

Estúpidos escritores

El pueblo huele jodidamente mal